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intolerancia al almidón y a la sacarosa

Tanto el almidón como la sacarosa son hidratos de carbono y suelen encontrarse en grandes cantidades en nuestra dieta. La sacarosa es un disacárido formado por dos moléculas de hidratos de carbono enlazadas: glucosa y fructosa. El almidón está formado por largas cadenas de moléculas de hidratos de carbono enlazadas. En el intestino delgado, el almidón y la sacarosa se descomponen con la ayuda de enzimas para poder ser absorbidos adecuadamente por la sangre.

Si estas enzimas faltan o sólo están presentes de forma limitada, la sacarosa y el almidón no pueden ser absorbidos en el intestino delgado. Ambas sustancias acaban en el intestino grueso, donde son fermentadas por las bacterias intestinales allí presentes. El proceso de fermentación suele liberar gas y atraer humedad, lo que puede causar problemas intestinales.

La deficiencia congénita de sucrosa-isomaltasa (DCSI) es una enfermedad metabólica hereditaria que provoca una deficiencia de la enzima sucrosa-isomaltasa. Sin la enzima sacarasa-isomaltosa, la sacarosa no se descompone en glucosa y fructosa, o se descompone en menor medida. El DCSI es un trastorno poco frecuente, que sólo afecta a 1 de cada 5.000 personas en Europa. Es mucho más común fuera de Europa y afecta a una de cada 20 personas en Norteamérica.

Si la deficiencia de la enzima isomaltasa de la sacarosa no está causada por un defecto hereditario, se denomina DSI. El DSI también suele implicar problemas con la descomposición de la sacarosa y el almidón.

Tanto la sacarosa como el almidón se encuentran en muchos alimentos. La sacarosa, por ejemplo, se encuentra en la fruta y el azúcar de mesa, mientras que el almidón se encuentra en todos los cereales y las patatas. Ejemplos de alimentos que contienen (mucha) sacarosa o almidón son:

  • azúcar de mesa
  • frutas, como la manzana, el plátano, el mango, la pera, la naranja y la sandía
  • verduras, como el maíz, la remolacha, la zanahoria, el boniato, la zanahoria y la cebolla
  • pan
  • arroz, pasta y otras pastas
  • alimentos procesados, como galletas, dulces, productos lácteos y salsas.

La sacarosa se añade a muchos alimentos procesados. A menudo aparece en el etiquetado nutricional como “Carbohidratos, de los cuales azúcares”.

Los síntomas de la intolerancia a la sacarosa o al almidón se deben principalmente al proceso de fermentación en el colon. Este proceso, en el que las bacterias intentan descomponer la sacarosa y el almidón, suele liberar gas y atraer la humedad. Las quejas y síntomas más comunes de la intolerancia a la sacarosa o al almidón son: 

  • dolor abdominal
  • vientre hinchado 
  • estreñimiento
  • diarrea 
  • calambres intestinales 
  • flatulencia

El DCSI puede diagnosticarse a una edad temprana cuando los niños acuden a su médico de cabecera con problemas intestinales. Además de dolencias como el dolor abdominal y la diarrea, los niños con DCSI también pueden tener un peso inferior al normal o un retraso en el crecimiento porque no pueden obtener suficiente energía de su dieta. El diagnóstico precoz puede evitarlo, pero es frecuente que el diagnóstico se haga más tarde. El DCSI puede diagnosticarse oficialmente mediante una biopsia intestinal en la que se “corta” un pequeño trozo de intestino para examinarlo.

Tras el diagnóstico del DCSI, es conveniente, y a menudo necesario, un seguimiento estrecho por parte de un médico o un dietista. Esto se debe a que el tratamiento de la intolerancia a la sacarosa o al almidón o DCSI suele consistir en una dieta restringida en sacarosa y almidón. Como no se permite comer muchos alimentos en una dieta de este tipo, puede ser un reto conseguir una dieta completa. Al tomar suplementos con las comidas, puedes eliminar algunas de las restricciones y prevenir los síntomas.

Para prevenir los síntomas de la intolerancia a la sacarosa o al almidón, suele ser necesaria una dieta restringida en sacarosa y almidón. Dado que la sacarosa suele causar más problemas que el almidón, en esta dieta se suele hacer hincapié en limitar la sacarosa lo máximo posible. El almidón suele tolerarse en pequeñas cantidades. Consulta siempre a un nutricionista cuando elabores esta dieta.

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