Un día en la vida de una persona con SII
IBS month: El síndrome del intestino irritable en el punto de mira
Abril es el Mes de la Concienciación sobre el SII, lo que significa que durante este mes se presta especial atención al síndrome del intestino irritable y al impacto que esta afección puede tener. En este blog te acompañamos a lo largo de un día en la vida de una persona con síndrome del intestino irritable.
IBS es la abreviatura en inglés de síndrome del intestino irritable. IBS significa Irritable Bowel Syndrome.
Un día en la vida
Empieza el día. Se abren las cortinas y el sol se cuela lentamente en la habitación. La primavera está en el aire y se deja sentir cada vez más. Se siente aliviada, porque, a pesar de la sensación de estrés en el estómago, hoy se siente descansada. En el cuarto de baño, se peina y lleva a cabo su extenso ritual matutino. Una vez en la cocina, ya tiene listo en la nevera un desayuno colorido. Este se elabora y prepara minuciosamente cada noche para la mañana siguiente. Junto al desayuno, compuesto por un cuenco de yogur, un puñado de frutos secos y una gran variedad de semillas y fruta, hay dos vasos grandes con té y agua. Para ella, esta es la fórmula para tener el intestino contento durante el día que está por venir.
Tras el último bocado, se echa un vistazo al espejo. Es hora de salir por la puerta. Sin embargo, antes de correr hacia el autobús, siempre debe quedar un momento para ir al baño. Por fin, cierra la puerta con llave, tras lo cual le reciben los aromas primaverales y el canto de los pájaros madrugadores.
Justo a tiempo llega a la parada, donde el autobús ya la está esperando. No le gusta viajar en autobús, sobre todo cuando le molesta el estómago. Y resulta que hoy tiene una presentación importante en el programa. Al pensar en ello, siente cómo el estrés en su estómago va aumentando cada vez más. Conoce esta sensación de sobra y sabe que debe buscar una distracción. El autobús sale de la parada y, mientras tanto, suena un audiolibro en sus auriculares, al que intenta escuchar con atención.
Una vez llegada a la oficina, lo primero que hace es ir rápidamente al baño. Por el camino, sus compañeros la saludan cordialmente. Ella les devuelve un gesto apresurado con la cabeza; les dará los buenos días en un momento.
Cuando llega la primera ronda de café, por fin vuelve a sentir tranquilidad en su cuerpo. La presentación ha terminado y, tras varios elogios de sus compañeros, el sentimiento de orgullo y satisfacción ha vencido a la sensación de estrés. «¡He traído tarta!», dice uno de sus compañeros. En la cantina huele a café, mientras el sol entra por los grandes ventanales y crea un ambiente alegre. Mientras se reparten los pastelitos, comienza un conflicto en su cabeza. Sabe que un trozo de tarta le provocará molestias, pero ¿quizás hoy no pase nada? A su alrededor se oyen las voces alegres de sus compañeros, entremezcladas con alguna que otra risa. «Voy a pasar». Se oye decir a sí misma cuando le ofrecen un pastelito de nata con cerezas rojas. Dos ojos grandes la miran indignados: «¡Qué poco sociable!», se oye decir en tono de broma.
«Me he traído mi propio tentempié», responde mientras levanta un cuenco con nueces y pasas. Da un sorbo a su té y se une a las diversas conversaciones que llenan la cantina.
Cuando llega el final de una productiva jornada laboral, entra tarareando en el gimnasio. El tiempo soleado la motiva a volver a hacer un poco de ejercicio. A pesar de que hoy ha dado los pasos correctos, nota que aún hay algo de tensión escondida en su estómago. Por eso opta por una relajante clase de yoga, que le quita todas las tensiones del día.
Una vez en casa, se pone a cocinar. Hoy el menú incluye una comida con muchas verduras y pasta sin gluten. Con una comida como esta, sabe que no tendrá calambres ni dolor de estómago por la noche. Suena la puerta, su pareja la saluda y le da un beso rápido en la mejilla. A veces les resulta complicado cocinar juntos; debido a sus complicadas preferencias alimentarias, la elección de una comida sabrosa a veces es limitada. Por eso, hoy prepara dos raciones diferentes, para que tanto ella como su pareja puedan comer bien, pero sobre todo sin molestias. La cena se sirve en la mesa, donde ya arde una velita creando un ambiente acogedor. Afuera, el sol ya se ha puesto y cae el crepúsculo. En la mesa se repasa el día en detalle. Poco a poco, el sol da paso a la luna y llega el final del día.
Este blog se basa en las experiencias de una persona con síndrome del intestino irritable.
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